Málaga 19-2-22
Sr. D. Miguel Mérida
Mi egregio amigo:
Al volver de mi aldea, donde mi respiración enferma y mis nervios cansados me obligan a ir, llevo una gran alegría al saber que mi infeliz primo hermano Jacinto Saldaña Santos, se halla curándose los ojos al amparo de su ciencia de U. y de su bondad. En el ojo izquierdo tiene un golpe, y en el derecho un velo antiguo, espeso y crónico que lo priva de la luz. Sus ojos me interesan más que los míos, por lo mucho que quiero a este desgraciado familiar, que mereciéndose mucho por humilde y pobre y triste, no tiene nada, ni luz en los ojos.-
Cartas de Salvador Rueda a Miguel de Mérida
Carta 19-02-1922
Carta 22-05-1922
Mayo 22-1922
Sr. D. Miguel de Mérida:
Mi querido Mérida:
Por mi primo Jacinto, supe que U. también se puso algo enfermo de la vista y que se mejoró. Me extraña por creerlo a U. intangible, que sufra oscilaciones su materia, cuando se halla U. revestido de la Gracia. Yo le creo a U. antiséptico. Y si no, vea (y perdone mi imaginación).-
Carta 06-03-1923
6-3-1923
Mi egregio Mérida:
Aprovechando el que mi desgraciado primo dice que va a llevarle una vez más su gratitud, le manifiesto que abrí uno de los tubitos mágicos que U. me regaló (yoduro alcalino cálcico) y me he aplicado su pomada unos cuatro ó cinco días. El espesor de “aire humoso” que antes veía como un halo de rostros y de cosas, se ha vuelto además “aire-humoso-aceitoso” y parece levísimamente más turbio. Supongo que ése será el objeto del tubito, tal vez para dar elasticidad y flexibilidad, o con otro oculto objeto, a la larga beneficioso.-


